El pasado mes de septiembre, un acontecimiento geopolítico que pasó desapercibido para muchos —el ataque a la planta de gas de Astracán (Rusia)— desencadenó un efecto dominó a escala global.
¿El resultado?
📈 Los precios del ácido sulfúrico casi se duplicaron en pocos meses.
📉 Las tarifas de tratamiento y refinación del cobre (TC/RC) cayeron por debajo de cero, hasta un mínimo histórico de -49 USD.
Actualmente, en China se está produciendo un fenómeno especialmente revelador:
las fundiciones de cobre están generando más ingresos con el ácido sulfúrico (un subproducto) que con su actividad principal.
Un dato clave:
el ácido sulfúrico representa más del 64 % de los ingresos por subproductos, frente a una media histórica del 27 %.
Para algunas empresas, aporta hasta una cuarta parte del beneficio bruto… pese a representar apenas alrededor del 1 % de la facturación total.
💡 ¿Qué podemos concluir?
1️⃣ Las cadenas de suministro son cada vez más interconectadas y sensibles a los shocks geopolíticos.
2️⃣ Los márgenes pueden desplazarse rápidamente a lo largo de la cadena de valor.
3️⃣ Basar la rentabilidad en mercados volátiles y no estratégicos implica riesgos significativos.
Los analistas ya prevén posibles correcciones de precios en los próximos meses.
¿Y si el precio del ácido cae mientras los TC/RC permanecen en negativo?
El riesgo es una reducción de la capacidad productiva.
👉 En un entorno tan dinámico, la verdadera diferencia la marcan:
- Visión estratégica
• Gestión eficaz del riesgo
• Capacidad para interpretar señales débiles del mercado
Las empresas que saben anticipar estos movimientos no se limitan a reaccionar al mercado. Lo lideran.